domingo, 26 de agosto de 2012

El halo de ignorancia.

Hola, ¿Cómo están?

Ya va terminando el mes de agosto y la verdad, estaba un poco consternado, ya que últimamente no he dedicado tiempo a algún proyecto digno de contar, ni tampoco hay alguna actualización que me hubiere ayudado a salir del paso. Ya estaba un poco resignado a no publicar por este mes, pero el día de hoy hice algo bastante simple, pero que quiero compartir con ustedes.

Normalmente cuando una toma de corriente se encuentra lejos de donde se requiere la energía eléctrica, se recurre al uso de una extensión. Por lo general, el factor principal al elegir la extensión es su longitud total. Y por lo regular, se elige la extensión con la mayor longitud disponible, ya que "más vale que sobre a que falte".

De forma similar cuando se requiere agua y la válvula se encuentra alejada, se recurre a una manguera. También se suele elegir la manguera más larga, pues de esa forma se puede manipular de una forma más conveniente.

Sin embargo, cuando el punto de acceso de una red inalámbrica se encuentra muy alejado, ¿A qué se debe recurrir? Pues en esta ocasión me encontré en este dilema. Para conectarme a internet utilizo un adaptador USB de red inalámbrica marca TPLink con antena externa de 5[dbm], ya que la tarjeta de red interna de mi computadora no tiene suficiente potencia para establecer conexión con mi punto de acceso.

Anteriormente no tenía problemas para conectarme a la red inalámbrica, ya que el punto de acceso que empleaba tenía un par de antenas que le brindaban una excelente cobertura. Sin embargo, recientemente cambié de proveedor de internet y el punto de acceso que empleaba fue reemplazado por otro, que tiene muchas funcionalidades, pero no tiene antenas externas desmontables. De hecho, el punto de acceso brinda su cobertura gracias a una tarjeta de red PCMCIA, que tiene un rango muy limitado. A partir de entonces comencé a tener problemas para conectarme a internet cuando las condiciones meteorológicas no eran óptimas o cuando los obstáculos entre mi tarjeta de red y el punto de acceso eran considerables. Normalmente lidiaba con ello cambiando la posición de la tarjeta de red y ajustando el ángulo de inclinación de la antena, hasta lograr una calidad de recepción de 30%. Cuando se tiene menos calidad que el 30% se corre el riesgo de que la conexión se vuelva intermitente, ya que con una calidad inferior al 25% no es posible recuperar datos del enlace inalámbrico, pues la atenuación ya es muy grande y la relación señal a ruido es cercana a la unidad.

Pues bien, la solución más económica para lidiar con el problema es emplear una extensión. En este caso precisaba de una extensión USB, que me permitiera posicionar a mi tarjeta de red en un punto donde se tuviera la mejor calidad de recepción. Sin embargo, la extensión USB más larga con que contaba era de apenas 50[cm], una longitud insuficiente para resolver el problema. Por suerte, conservaba un trozo de cable UTP de unos 5[m] de longitud, así que puse manos a la obra.


Corté por la mitad mi extensión USB y procedí a unir cada uno de los extremos con el cable UTP, para formar una extensión un tanto bizarra. Para ello usé ambos cables del circuito café para llevar VCC, ambos cables del circuito azul para llevar GND, un cable del circuito verde para DATA+, un cable del circuito naranja para DATA- y los cables restantes se unieron al blindaje del cable USB. De esta forma se logra reducir en gran medida la interferencia que se induce en los cables. Probé la extensión con una memoria USB que funcionó, pero tardó un poco en ser reconocida por la computadora. Al conectar la tarjeta de red inalámbrica, ésta no funcionó. Intenté alimentar a la tarjeta de red con una fuente independiente de 5V,  pero eso no mejoró la situación en lo absoluto.

Procedí a reducir la longitud de la extensión a 3[m]. Con esta distancia la memoria USB funcionó sin problemas, pero la tarjeta de red funcionaba de forma intermitente, es decir, en ocasiones era reconocida sin problemas y en ocasiones no funcionaba en lo absoluto. Era claro que estaba justo en el umbral de la longitud operativa de mi extensión.

Tenía la opción de recortar un poco más la longitud de mi extensión, pero en este punto ya había encontrado el punto de recepción óptimo para mi tarjeta de red inalámbrica, por lo que si recortaba la extensión, no me sería posible poner a la tarjeta de red en ese punto. La solución a esto fue emplear un hub USB que tenía abandonado, para mejorar un poco la señal que circulaba por la extensión. Debo aclarar que mi hub no cuenta con alimentación externa, toma toda la energía desde el puerto USB.

Suele creerse que los problemas de operación en algunos dispositivos al emplear extensiones USB se debe a una falla en la alimentación. Sin embargo en realidad se debe a la atenuación de las señales DATA+ y DATA- a través del cable. El hub USB mejora esas señales y permite extender el rango de operación de la extensión. Esta es la forma más económica de ensamblar una extensión USB dinámica.

Quizás alguno se pregunte el porqué no emplee una extensión USB blindada. Pues bien, eso se debe a que soy muy pobre y no tengo siquiera el dinero para comprar una extensión USB o una extensión para antenas SMA.

ACTUALIZACIÓN: La extensión casera provocaba que de forma misteriosa mi computadora se congelara (en Linux y Windows XP). Al final opté por conectar dos extensiones USB, una de 1.8[m] y otra de 1[m], para una longitud total de 2.8[m], con las cuales el adaptador de red funciona perfectamente y sin necesidad de un hub o energía adicional. Al tratar de conectar el adaptador de red por medio de dos extensiones de 1.8[m], se presentaron errores de conexión, demora en la detección del adaptador de red y desconexiones constantes.

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